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Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2006. 03/01/2006Estamos en 2006De momento no se nota ninguna diferencia, pero tiempo al tiempo... El hombre que pudo haber cambiado al fútbol![]() En La Caja Negra no somos muy dados a los deportes. Si, como espectador, tengo que inclinarme por uno, me quedo con el Deporte Rey: la lucha femenina sobre el barro. Pero el caso es que algunas de estas disciplinas juegan hoy por hoy un importante papel: fabrican ídolos y mueven millones. Por eso quiero traer hoy a la memoria a ese gran olvidado: el fútbol. Este juego, inventado por los ingleses, de lento desarrollo y pobres resultados, siempre estuvo lastrado por reglas absurdas que contribuyeron a su merma de atractivo. Para muestra un botón: El equipo que consigue meter el balón en el espacio comprendido entre los palos de la portería –espacio de considerables dimensiones– puntúa como un tanto, o “gol”. Sin embargo, si el jugador acierta a dar en el poste con un disparo certero, algo evidentemente de mayor dificultad... ¡¡no puntúa nada!! El sentido común aconsejaría premiar esta acción con un doble tanto por lo menos, y un tanto simple si sólo entra entre los palos. Pero no. Consciente de estas deficiencias, el astrólogo, mago y visionario argentino Xul Solar planteó, en 1947, una ambiciosa reforma del juego. La variación se dio en llamar Fútbol Multiplicado. Alejandro Xul Solar es conocido internacionalmente como un personalísimo artista plástico. Pero también fue un inventor e innovador incansable. Erudito de múltiples saberes y maestro de variadas disciplinas, discípulo e iniciado en París en las artes ocultas por el mismísimo Aleister Crowley en 1924, reformó asimismo el ajedrez, creó un idioma universal que es el único en el mundo que no practica ningún hablante, desarrolló 365 religiones, una para cada día del año, y propuso cambios en el diseño de la anatomía humana, con el fin de mejorar su funcionalidad, entre otros logros. El Fútbol Multiplicado de Xul Solar planteaba subdividir el campo de juego en doce áreas paralelas, parceladas a su vez en sectores numerados. Desplazándose en ellos según reglas precisas, los respectivos equipos contendientes pondrían en juego simultáneamente cinco balones. Ya podemos imaginar la inagotable variedad visual que se le ofrecería al espectador con los jugadores moviéndose incesantemente por entre este complejo entramado de sectores en los que deberían mantenerse en juego todos los balones a la vez sin llegar a solaparse ni mezclarse en una misma zona. ¡¡Las posibilidades combinatorias se multiplicarían exponencialmente!! Incluso cabría la posibilidad de introducir un jugador “comodín” en cada equipo, que como consecuencia de una acción determinada durante el desarrollo del encuentro pasara automática y sorpresivamente a jugar para el equipo contrario, sumando emoción y atractivo al desarrollo del juego. Calculemos que si ahora mismo un entrenador argentino es capaz de escribir un libro a partir de un juego que emplea un solo balón y utiliza reglas infantiles, ¡qué no sería capaz de desarrollar a partir del Fútbol Multiplicado! Pero lamentablemente la innovación de Xul Solar no prosperó, y desde entonces el fútbol fue iniciando una lenta decadencia y perdiendo progresivamente el interés. Hoy en día los jugadores viven mayoritariamente de la venta de productos comerciales con su imagen y acaban sus días convertidos en empresarios o, peor aún, en periodistas. A veces, la humanidad equivoca el camino, y luego pasa lo que pasa. 03/01/2006 10:11 Autor: wilbur mercer. Enlace permanente. Tema: El hombre que pudo haber cambiado al fútbol Hay 8 comentarios. 05/01/2006Directorio blogueril![]() Saludamos desde aquí la aparición de BiZácoras (www.bizacoras.net), una especie de Páginas Amarillas de la cultura mutante, y en la que se podrá hacer el seguimiento de un buen puñado de blogs amigos, dedicados todos a reseñar el lado bizarro de la vida. La iniciativa, debida a los blogueros Tnarik y Scari Wó, no podía ser más oportuna: con los miles de nuevos blogs que nacen y mueren cada día se hace difícil estar al tanto de lo que se cuece por ahí sin perderse para siempre en este Mar de los Sargazos llamado blogosfera. Agradecemos desde ya la inclusión de esta modesta casa en tan notable compañía. 10/01/2006Grandes genios de la arquitectura: Nerón![]() “¡Por fin voy a poder vivir como un ser humano!”, dicen que dijo Nerón mientras se mudaba a su nueva casa, la Domus Aurea, un laberinto de más de 300 habitaciones todo revestido en nácar, perlas y oro. La frase pasó a la historia y con ella un auténtico renovador de la arquitectura y el urbanismo: Nerón. Detrás de un gran incendio siempre hay un gran hombre. Se ha dicho que detrás del incendio que destruyó Roma en el año 64 estaba la mano de Nerón, quien tenía en mente rediseñar la ciudad con nuevos proyectos urbanísticos. Bien, eso no es del todo exacto: La intención de Nerón fue arrasar la ciudad para edificar... su casa, la Casa Aurea, la más grande jamás construída en la historia. Ya vemos que no sólo fue un renovador del urbanismo, también fue pionero en esa práctica tan de moda en nuestros actuales ayuntamientos: la recalificación de terrenos. Esta auténtica maravilla, la Casa Aurea, el sueño de lujo y confort al que aspira cualquier recién casado, se redescubrió por casualidad: Cuando en el 1500 se realizaban unas obras en lo que hasta ese momento era la ladera izquierda del monte Esquilino, una de las siete colinas de Roma, se abrió lo que parecía una gigantesca caverna. El flanco del monte resultó ser el techo abovedado del salón comedor de la casa de Nerón. Para hacernos una idea de sus dimensiones, en el terreno que ocupaba un estanque artificial que decoraba el jardín de entrada, años más tarde se construyó... el Coliseo. Las planchas de mármol de los techos de los comedores se entreabrían levemente durante las cenas para dejar caer una delicada lluvia de pétalos de rosa. Las bañeras de plata y oro se llenaban cada día con salutífera agua de mar. A los pisos superiores se ascendía por medio de ascensores de maderas nobles dotados de un mecanismo de poleas accionados por esclavos (aquí vemos que Nerón no sólo introdujo el uso del ascensor en las viviendas, también creó la figura del ascensorista). Un ingenioso sistema hidráulico hacía que el comedor girara constantemente según la rotación de la tierra. Siglos después, otro gran interiorista, Hugh Hefner, aplicó una idea similar en su Mansión PlayBoy: la famosa cama redonda giratoria es, que duda cabe, de clara inspiración neroniana. Junto al jardín principal, hizo construír unas casetas decoradas como prostíbulos, allí debían pasar a ofrecerse las esposas de los senadores o embajadores que venían de visita. Sí amigos, así da gusto recibir visitas. Hoy en día cuando pasa a vernos una pareja de conocidos, junto a la cerveza y las aceitunas sacamos el Monopoly para amenizar. Realmente no hay color. Capítulo aparte merece la decoración: además de las mil quinientas estatuas sacadas directamente de antiguos templos griegos, Nerón hizo pintar las paredes y los techos con una ornamentación absolutamente novedosa: insólitos híbridos medio humanos, medio animales o vegetales, figuras burlescas y gesticulantes asomándose por entre una maraña de lianas que cubrían toda la superficie. Arte distorsionado que tenía la facultad de aterrorizar a los visitantes. Cuando se descubrieron las ruinas de la Casa Aurea, los pintores del momento, con Rafael a la cabeza, se meten en las tenebrosas estancias sepultadas, antorcha en mano, para buscar inspiración. Se pone de moda entonces, con varios siglos de retraso, una novedosa e imaginativa ornamentación que, a falta de otro nombre y puesto que había salido de las “grutas” (las habitaciones sepultadas de la Casa Aurea), se la denomina “grutescos”, palabra de la que deriva este adjetivo, “grotesco”, que es hoy el que mejor describe la obra de muchas de nuestras grandes estrellas de la arquitectura. El sueño de Nerón fue despreciado. A su muerte su escandalizado sucesor prefirió alojarse en el anterior palacio de Augusto, más del gusto “clasico”. Se decidió enterrar, literalmente, la Casa Aurea y sobre ella se edificaron termas, foros y otros edificios administrativos. Pero hoy en día, cuando ha triunfado la visión racionalista de arquitectos y urbanistas como Le Corbusier, con sus grises pajareras de las que derivan nuestras actuales infraviviendas (”monoambientes”, “soluciones habitacionales”...) volvemos la vista a la Casa Aurea con nostalgia. Imagina una casa sin fronteras, habitaciones y más habitaciones, y baños para todos los invitados. Imagina todas estas posesiones, es fácil si lo intentas. Podrás decir que soy un soñador... Pero no soy el único. Espero que algun día te unas al sueño, y el mundo vivirá como Nerón... 10/01/2006 13:29 Autor: wilbur mercer. Enlace permanente. Tema: Grandes genios de la arquitectura: Nerón Hay 4 comentarios. 11/01/2006¡¡El Nobel para Albert Hofmann!!![]() Seguro que este año el Nobel de ciencias le iba a caer a ese coreano que clonó a un perro, o ese perro que clonó a un coreano, no recuerdo bien. El caso es que hoy Albert Hofmann acaba de cumplir 100 años. Y como lo del perro y el coreano resultó ser un fraude, creo que sería un bonito gesto otorgarle la distinción al padre del LSD. Hofmann realizó el primer viaje lisérgico de la historia en 1943, durante el trayecto en bicicleta desde el laboratorio a su casa. Un pequeño viaje para Hofmann, pero un gran viaje para la humanidad. Lo dicho: ¡¡El Nobel para Albert Hofmann YA!! Y si no, al menos, que le den el Oscar. 26/01/2006Peregrinación a la ciudad sagrada (primera parte)![]() De niño pensaba que las matemáticas eran una especie de tortura gratuita que nos infrigían en el colegio por pura maldad, Estaba convencido de que aquellas filigranas abstractas no servían para nada. Me llevó mucho tiempo comprender su valor fundamental en dos aspectos: con las matemáticas se puede desentrañar la estructura oculta del universo, y además se puede ganar en el casino.
W. Mercer - Corresponsal en Nevada Hay ciudades que tienen el poder de concentrar en su perímetro una luz mística, un intenso reverbero de espiritualidad. Así se produce un constante flujo de peregrinos que, en su incansable búsqueda, parecen acudir a una llamada, como las polillas al resplandor de la luz. En el Mundo Árabe los hombres dicen que al menos una vez en la vida deben ir a la Meca. En Medio Oriente, las masas se agolpan a las puertas de Jerusalén. En Occidente, los nuevos místicos responden al influjo de los neones de Las Vegas. Si al día de hoy queda algún impulso metafísico en el materialista occidente, lo podemos encontrar, sin duda, en Las Vegas. Allí se concentra la gente que sostiene que no existe el Azar. Que hay una arquitectura oculta en el universo, y que si llegamos a descubrirla, podremos dominar el destino. Son los profetas de la Esperanza Matemática. Me preparo para entrevistarme con uno de estos modernos cabalistas, un auténtico representante de este neopitagorismo: mi contacto en Las Vegas, José Martingala (el nombre es ficticio) está dispuesto a revelarme parte de los secretos del Culto. Mientras hago tiempo, recorro la ciudad santa: En los últimos años ha cambiado mucho. Las tradicionales mafias que gobernaban la ciudad con tacto exquisito están siendo progresivamente reemplazadas por organizaciones mucho más peligrosas: la Disney, la MGM o la Warner son algunas de las grandes corporaciones de la industria del entretenimiento que controlan ahora los casinos, y la ciudad está adquiriendo ese inconfundible tufo a parque temático para toda la familia. De lo que alguna vez Tom Wolfe definió como “la única escuela arquitectónica genuinamente 100% americana”, a base de gigantescas electrografías de neones, acaso sólo quede el mítico Flamingo, con su inconfundible fachada rosa. Otro de los grandes templos que aún conserva casi todo su auténtico sabor es el Luxor, con su gigantesca esfinge de Gizeh de cartón-piedra a la entrada, oteando el desierto, como su prima del Nilo. En el interior de estas sagradas catedrales también se nota la influencia de los nuevos amos: cientos y cientos de máquinas tragaperras (slot machines) han desplazado a un rincón del fondo a las mesas de ruleta, los auténticos altares sobre los que se celebran los Misterios de la Abolición del Azar, que vamos a intentar describir con la mayor precisión posible para los atentos lectores de La Caja Negra. Asisto a una ceremonia de otro de los cultos que perviven en la ciudad sagrada: las Apariciones de Elvis. cada noche desde hace treinta años, el Rey regresa de entre los muertos para presentarse ante sus fieles y cantar My Way dentro de su blanquísimo traje de lentejuelas. Posee también el don de la bilocación porque mientras encandila a un público entregado de señoras de la tercera edad en una sala del Montecarlo Resort, hace también su aparición en el auditorio del Mandalay Bay y en el teatro del Stratosphere, ante otros tantos devotos. Finalmente, me encuentro con José Martingala ante la distinguida barra del Burger King del casino, y hablamos sobre el gran tema en cuestión: la abolición del azar, el culto de la Fe Matemática. (mañana la segunda parte) 26/01/2006 15:38 Autor: wilbur mercer. Enlace permanente. Tema: Peregrinación a la ciudad sagrada (primera parte) Hay 1 comentario. 27/01/2006Peregrinación a la ciudad sagrada (segunda parte)![]() Siempre el hombre ha tenido la intuición de que hay un orden detras del aparente caos del universo. Tras la virtual improvisación en la que se desenvuelven los sucesos, podría haber un sentido, o lo que es lo mismo, un Diseño. Si es así, este Diseño sería expresable en guarismos matemáticos, y también, matemáticamente, se podría predecir el resto del desarrollo, o lo que es lo mismo, lo que va a pasar en el futuro. El destino no sería casual, respondería a un esquema y por lo tanto podríamos anticiparlo perfectamente. Todo esto, desde la oscura religión creada por Pitágoras en adelante, no pasaba del terreno de la especulación hasta que, a mediados de los 50 un matemático, Ed Thorp, desarrolló mediante el cálculo de probabilidades aritméticas un sistema para ganar al Black Jack (y no, no le dieron el Nobel. Otra injusticia...). El método, que consistía básicamente en llevar una cuenta mental de los valores de todas las cartas que van saliendo a la mesa hizo saltar la banca de los casinos de Las Vegas (Thorp lo publicó en un libro “Beat the Dealer”). Los casinos se vieron obligados a prohibir el juego a los llamados “contadores de cartas”: en cuanto detectaban a uno en alguna mesa -la cara de intensa concentración necesaria para el conteo los delataba- amablemente eran sacados a patadas de la sala. Los “contadores de cartas” son la avanzadilla de los verdaderos Sumos Sacerdotes del culto: los que se enfrentan a la Gran Diosa del Azar: la ruleta. Se trata de demostrar taxativamente que el azar no existe, y la mejor manera de demostrarlo es hacer saltar la banca de un casino de Nevada. Los métodos utilizados son sistemas de juego basados en progresiones matemáticas, un “cálculo estocástico” si nos ponemos estupendos, La fórmula más clásica es la Martingala, que, grosso modo, consiste en partir de una apuesta base e ir duplicando la apuesta cada vez que se pierde. Es decir, usted apuesta diez: si pierde, apuesta veinte; si vuelve a perder, apuesta cuarenta, y así hasta que acierta, en cuyo caso el monto ganado cubre las pérdidas anteriores. Matemáticamente impecable, o casi. Otras progresiones célebres son la Progresión D’Alembert, la progresión inversa de Labouchere o la serie natural de Fibonacci. La D’Alembert es un sistema piramidal: usted aumenta una unidad su apuesta después de perder, y disminuye una unidad la apuesta después de ganar. La D’Alembert es más traicionera que una paraguaya despechada, me susurra José Martingala mientras me apunta con el dedo. Yo no alcanzo a ver la relación. En cuanto a la fórmula de Labouchere, lo único que me quedó claro es que sería perfecta en una situación en la que el casino no tuviera límites de apuesta y nuestro capital a arriesgar fuera infinito. Me parece que queda lejos de una situación real. Más simpática me resultó la serie de Fibonacci: el hombre, un matemático del medioevo, vino a descubrir una serie de números que existe en la naturaleza (determinando, por ejemplo, la estructura de la caparazón de un molusco o la distribución de las semillas de un girasol). La serie es: 1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, 34, 55, 89, 144... cada número se determina por la suma de los dos anteriores. Siguiendo esta fantástica serie, el valor de cada apuesta se establece sumando el monto de las dos anteriores que se hayan perdido. Bien éstos son, simplificados, los sistemas clásicos. Hay más, muchos más: La “Molienda de Oscar”, la Progresión Holandesa, la “Marcha de Wrangler”, el Sistema Reika, la Progresión Campanas... las fórmulas y los conjuros no paran de crecer. Llegará un día en que algún iluminado, algún mesías, descubra el sistema perfecto para abolir el Azar, y entonces el futuro quedará definitivamente cerrado. Me despedí emocionado de mi gran amigo José Martingala, y regresé a la patria a escribir estas notas, sintiéndome un poco más sabio. Y de hecho ya me están entrando ganas de probar yo también alguna de éstas fabulosas doctrinas... la martingala, la serie de Fibonacci... no tengo ahora mismo a mano una ruleta de casino convencional, así que lo intentaré, provisionalmente, con la ruleta rusa. Ahora vuelvo. 27/01/2006 13:33 Autor: wilbur mercer. Enlace permanente. Tema: Peregrinación a la ciudad sagrada (segunda parte) Hay 2 comentarios. |
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