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El mundo del Otro Yo

El mundo del Otro Yo

Del otro lado del Sol, tan precisamente del otro lado que nunca podemos verlo, existe un planeta exactamente igual a la Tierra. Los mismos mares, los mismos continentes, la misma vida: personas que son iguales a nosotros, tan iguales que son nuestros dobles. Aunque, quizás, con alguna que otra diferencia...

Esta inquietante idea es la base de una vieja pelicula de ciencia ficción británica llamada Más allá del Sol (1969), en ella, después de un largo viaje
unos astronautas descienden en la que parece ser nuestra Tierra. Creen que han regresado, pero pronto se dan cuenta de que las cosas no son exactamente como debieran ser. Hay que decir que la película resulta un tanto fallida, pues no acaba de desarrollar la interesante idea de partida hasta sus últimas consecuencias. Producida por los hermanos Anderson, los mismos que habían sido responsables de series con marionetas como los Thunderbirds, destinan la mayor parte del metraje a recrearse con las bonitas maquetas. Aún así, la idea de un planeta gemelo girando en la misma órbita que la Tierra pero en el extremo opuesto, siempre oculto detrás del Sol, es verdaderamente sugerente. 

Pero, sin embargo, no es del todo nueva: unos cuantos siglos antes un hombre llamado Filolao, discípulo de Pitágoras, construyó un modelo del cielo que incluía la existencia de un planeta al que llamó Antichton (Contratierra). La Contratierra seguía una órbita tal (y Filolao fue el primero en imaginar que los cuerpos celestes, incluyendo nuestra Tierra, se movían en el espacio), una órbita tal que hacía imposible que nosotros la pudiéramos ver desde nuestra posición.

Volviendo a nuestra película, en su versión original se titulaba Doppelgänger. Palabra que literalmente significa “el que camina al lado” y que se usa para describir a un doble fantasmal, a un Otro Yo que posee características opuestas a las nuestras, un “reverso” que, de alguna manera, nos complementa o nos completa, como Hyde al bueno de Jeckyll.

Recordamos incluso una serie de comics de la DC, llamada Tierra 3, que desarrolló una idea similar. La Tierra 3 era un mundo paralelo al nuestro en donde en lugar de la Liga de la Justicia, el famoso grupo de superhéroes de la DC, había una contrapartida malvada de supervillanos, el Sindicato del Crimen. El Superman y el Batman y los demás héroes de nuestra Tierra son allí criminales. Para combatirlos, se alza un heroico y noble Lex Luthor... 

Hubo también un escritor de literatura fantástica que usó la idea de la Contratierra para desarrollar una interminable saga (veintiseis libros) llamada Las Crónicas de Gor o Crónicas de la Contratierra. John Norman, que así se llama el escritor, ubicó también su Contratierra justamente al otro lado del Sol, de manera que su presencia quedara convenientemente oculta a nuestro mundo. Pero Norman no hizo de aquel mundo un duplicado del nuestro: prefirió poblarlo con sus fantasías más o menos sadomasoquistas. En el planeta Gor, los hombres son musculosos guerreros al estilo Conan y las mujeres esclavas que viven solo para satisfacer a sus amos. Contra lo que pueda parecer Norman la describe, sin embargo, como una sociedad feliz. Cada tanto los goreanos se montan en sus naves espaciales (pues son un pueblo tecnológicamente avanzado, el estilo Conan es la manera en que han elegido vivir) y se pasan por nuestra Tierra para hacer acopio de más mujeres. Nuestras pobres coterráneas al principio sufren un poco bajo el látigo, las marcas con hierro candente y las violaciones constantes, pero pronto se acostumbran porque, segun Norman (que además de escritor es profesor de filosofía en una universidad americana), la verdadera naturaleza de la mujer es el sometimiento, y solo en la esclavitud puede alcanzar la plena realización de su femineidad y la completa satisfacción de su sexualidad. No se puede decir que Norman no haya puesto su Otro Yo en su imaginada Contratierra.    

El caso es que quizas hoy en día la comunidad científica no esté muy dispuesta a aceptar literalmente la hipótesis de inquietante simetría de un planeta gemelo al nuestro girando en la misma órbita que la Tierra. Sin embargo, las últimas y más avanzadas teorías de la física y la cosmología hablan ya de la probabilidad de la existencia de universos paralelos. Más concretamente, de lo que han dado en llamar Multiverso: según esta hipótesis, nuestro universo sería solo una de las infinitas posibilidades de universos. Y todos esos universos posibles coexistirían en realidades paralelas, de modo tal que en alguna parte de ese inimaginable ramillete de posibilidades podríamos encontrar una Tierra como la nuestra, habitada por personas como nosotros, pero cuyas vidas hayan seguido caminos ligeramente distintos. Es decir, un mundo casi igual al nuestro pero con ligeras diferencias, originadas por aquellas elecciones vitales que en algún momento nosotros hemos descartado y nuestros dobles del mundo paralelo, sin embargo, han decidido seguir.

Es decir que en esa otra Tierra habrá quizás un Mark Zuckerberg que se ocupará de escribir un blog llamado la Caja Negra, mientras que un Wilbur Mercer habrá inventado Facebook y estará ahora disfrutando de una vida espléndida gracias a las bondades de una cuenta bancaria milmillonaria. 

Si es así, una cosa me queda clara: he nacido en la Tierra equivocada. 

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2 comentarios

Wilbur Mercer -

Gracias, un saludo!

popsubnormalypunkintelectual -

muy buena recuperación la historia de Filolao. me encanta.