Se muestran los artículos pertenecientes a Marzo de 2005.

16/03/2005

Bienvenido a la Caja de Empatía

wilburmercer.jpg“- Me sorprende que aún no seas un adepto de Wilbur Mercer.
- Menudo payaso.
- Pero es parte de su encanto. Mira, te lo mostraré -encendió la pantalla situada frente a ellos en el otro lado del cuarto.
- La de cosas extrañas que descubrirás cuando Mercer está encendido...

La pantalla se había iluminado y allí estaba Wilbur Mercer.

Esta es la caja de empatía, -le explicó. No puedo contarte cómo la conseguí, para ser sincero no lo sé a ciencia cierta. Ellos la trajeron. Pero puedo contarte que cuando estás frente a ella, ya no sigues viendo a Wilbur Mercer. Pasas a participar de su apoteosis. Porque pasas a sentir lo que él siente.
- Suena doloroso...
- Sí.

Debe ser una extraña experiencia, pensó, el acercarse a la caja de empatía no es ciertamente el acto de una persona que buscase evadirse.

No es evitar algo sino la búsqueda de algo.

Es como una comunión en la cual todos experimentan el vía crucis de Mercer juntos. - Como la Última Cena, pensó. Esa es la auténtica clave: la comunión, la participación que está detrás de todas las religiones. O que debería estar. La caja negra mantiene unidos a los hombres en un organismo compartido, común, y deja a todos los demás fuera.

Pero ¿Dónde está Wilbur Mercer? se preguntó. ¿En este sistema solar o en alguna parte más allá de él, bajo un sol totalmente diferente? Quizás nunca lo sepamos. O al menos yo nunca lo sabré.
Sin embargo, ¿importa? Wilbur Mercer está en alguna parte; eso es todo lo que importa. Y siempre habrá un camino que conduzca hasta él. La caja de empatía siempre llegará hasta allí""

21/03/2005

El sueño de la nación propia

sealand.jpg¿Tendrá el Vaticano una bomba atómica?
Nadie parece haberse hecho la pregunta siquiera. Sin embargo, si consideramos que este estado de tan solo 500 m2, habitado por venerables ancianitos y con el índice de natalidad mas bajo del mundo (oficialmente, al menos) está entre los estados mas ricos y prósperos, la pregunta viene sola: ¿cuál es su argumento disuasorio frente a la rapiña de las grandes potencias, de las naciones hegemónicas?

En el fundamental ensayo “How to start your own country”, Erwin Strauss establece una clasificación de las llamadas Micronaciones (también llamados contrapaíses, naciones ficticias, o el más chulo de “nationettes”), desde las de territorio físico muy pequeño, como una isla, hasta los que llegan a tener por propio territorio la vivienda de su fundador.
El caso es que Strauss viene a concluir que el procedimiento más eficaz para establecer un estado soberano reconocido y respetado por la comunidad internacional es poseer una bomba atómica. Creo que es un consejo razonable, viendo como se manejan los hilos de la alta política. Si yo quisiera, pongamos por caso, fundar Wilburlandia, libre y soberana, debería empezar por comprar plutonio en las subastas de e-bay.
Exceptuando el Vaticano, quizas el caso más conocido de micronación sea el del Principado de Sealand. Fundado en 1967 por el dueño de una radio pirata inglesa en una antigua plataforma militar abandonada en medio del mar del norte, y que saltara a la prensa hace un par de años debido a las estafas cometidas por algunos de sus ilustres ciudadanos, amparandose en el pasaporte o el título de nobleza obtenidos en el Principado. Porque hay que decir que la fuente de divisas y única industria de muchas de estas micronaciones es la venta por internet de pasaportes, sellos postales, titulos nobiliarios o actas de matrimonio. Y es que la posibilidad, siquiera remota, de llegar a convertirse en paraísos fiscales las hace especialmente atractivas.
Otro caso reseñable es el de la República de Kalakuta, en África, fundada por el músico y político Fela Kuti en el espacio físico de un nigth-club de su propiedad, en Lagos. Este autodenominado estado independiente fue demolido tiempo después por la junta militar que gobernaba Nigeria, causando un considerable número de heridos.
Hay también interesantes “naciones virtuales”, que parten de la base de que no es necesario el accidente de nacer en un punto concreto de la geografía para sentirse compatriota de una comunidad de individuos con ideas o creencias afines. En la República de Baja Arizona, cuyo lema es “si estás armado y eres peligroso, te queremos con nosotros”, el visitante ocasional tiene el derecho a elegir bandera, himno y autoridades.
Y hay más, muchas más. El Estado Mental de Evrugo, creado por el artista plástico Zush, que nombró a su marchante embajador plenipotenciario, el Reino de Talossa, el Imperio Imperial de Jahn, la República de Laputa, el Dominio de Asphinxia... hasta tienen sus organizaciones intermicronacionales que las nuclean: la “Espléndida Microunión de Microstasia” (S.P.U.M.), o la más radical “Liga de los Estados Secesionistas” (L.O.S.S.), que afirma sin despeinarse que sólo habrá paz en el mundo cuando TODOS los habitantes se independicen de sus países de origen para dar lugar a “un mundo de diez mil millones de naciones”.
¿Cada uno con una bomba?
Lo que nos lleva a la pregunta del principio: ¿esconden los sótanos del Vaticano una bomba atómica? ¿Eh?

29/03/2005

El superhéroe de las alcobas

collageK.jpgDe todos los héroes de acción en calzones largos que han poblado nuestro imaginario, me gustaría rescatar al inigualable Kiling, con su traje de esqueleto y su inseparable magnum con silenciador.
Nuestro hombre es originario de Italia, tierra de héroes, aunque sus hazañas en castellano se las debemos a las publicaciones argentinas de la editorial Record, en los años 70. En Italia aparece en 1965, publicado por Ponzoni & Granelli, al mismo tiempo que una edición en Francia, con el nombre de Satanik, que dura unos pocos números (la censura acaba con él).

Uno de los mayores atractivos de Kiling era su formato: un comic fotográfico, una fotonovela. La fotonovela existía exclusivamente para las historias de amor o de sexo (light). Es decir que era un formato exclusivo de los comics “para adultos”. Las historias de Kiling lucían un sórdido y bonito blanco y negro que ya le daban un aire triste incluso en los propios años 70.

Kiling formaba parte de una galería de personajes de fotonovela con perfil “erótico” salidos, supongo, de la misma factoría: Goldrake, que gastaba una especie de traje de ninja y una horca a modo de corbata; Yorga, el hombre lagarto, con su disfraz que recordaba lejanamente a un reptil; y Grisex, tal vez el mas triste de todos, con su máscara gris que parecía un calcetín de ejecutivo, con un aditamento de gomaespuma roja formando nariz y cejas, y su chaqueta de simil cuero estilo sindicalista.

Kiling era, que duda cabe, el mejor de la escudería. Un ex-matón de la mafia que, traicionado por la propia organización, decide ir por libre y, enfundado en su disfraz de esqueleto, enfrentarse por igual a policías y mafiosos.

Pero, a diferencia de los superheroes americanos, Kiling no buscaba medir sus fuerzas ante peligrosos supervillanos. Su modus operandi consistía en colarse por la noche en chalés de elegantes (es un decir: estamos en los 70...) urbanizaciones cuando el dueño de casa (generalmente algún capo de la mafia) está ausente. Su misión se veía ineludiblemente interrumpida por la aparición de una señorita en camisón quien, presa del pánico, se rendía a sus pies, dispuesta a hacer “cualquier cosa” por salvar su vida.

Este “cualquier cosa” nunca quedaba a la vista, y en las imágenes se sustituía por una cierta violencia salvaje a la par que elegante, un “maltrato de género”, que se diría ahora, que parecía subyugar y enamorar a la fémina hasta hacerla caer, otra vez, rendida a los pies del héroe.
Pero, consumado el encuentro, Kiling no se detenía. Otros chalés, otras ventanas, otras alcobas y otras rubias en camisón lo esperaban en las siguientes entregas.

¿Por qué las buenas publicaciones no se reeditan?

31/03/2005

Dos libros dos

doslibros.jpgDos libros dos, recomendados para leerse así, uno tras otro.
Son diferentes, en tema y estilo, pero algún eco les presta cierta correspondencia. “Satán me quiere” es de un británico, Robert Irwin. “Jardines de Kensington” es del argentino Rodrigo Fresán. Ambas novelas comparten escenario: la ciudad de Londres en un momento muy especial de su historia: los psicodélicos sesenta. Ambos libros tratan, de alguna manera, sobre los “niños perdidos”.

“Satán me quiere” está escrito en forma de un diario personal que el protagonista, un joven hippie londinense en tren de prepararse para ingresar en una secta,va desgranando a lo largo de varios meses durante el año de gracia de 1967.

“Jardines de Kensington” alterna los recuerdos de infancia de su protagonista en el seno de su lisérgica familia en el Swinging London, con la crónica de la bizarra relación establecida entre el escritor J. M. Barrie con los hermanitos Llewelyn Davies, que daría origen al icono infantil Peter Pan, en la época posvictoriana.

El protagonista de “Jardines de Kensington” hace una confesión alucinada de su niñez y, de paso, de la de Barrie, “niños perdidos” a partir de una tragedia familiar, sobre los riesgos de crecer y volverse adulto, y pasa del mundo victoriano de Barrie a la versión psicodélica del “no crecerás” de la revolución sesentera.

El protagonista de “Satán me quiere”, que casualmente se llama Peter, vive en estado de permanente inmadurez, buscando la fórmula mágica para no hacerse adulto, no envejecer, no morir, para acabar sumergiéndose en una mezcolanza de ocultismo, satanismo y desbarrante drogodelia.

Novelas de “náufragos” de la vida, divertidas, desaforadas, y con final trágico, como debe ser. Ambas editadas por Mondadori.
31/03/2005 15:34 Enlace permanente. Tema: Dos libros dos Hay 3 comentarios.




lacajanegra

Temas



Enlaces


Suscrí
bete a este blog. RSS 2.0 Este Blog ha sido creado con Blogia. Ver derechos de autor . Estadísticas. Admin. [Blogia colabora con 1001 relatos.]