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El bluesman que cayó del cielo

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Si la Caja Negra pudiera tener banda sonora, tan dudoso honor correspondería a Sun Ra, pianista y arreglista de jazz, nacido en Saturno y emigrado a Alabama.
Lo recordaremos, a él y a una película mítica: The Space is the Place, probablemente la primera, y única, blaxploitation de ciencia ficción de la historia del cine.

Sun Ra, que se consideraba a sí mismo un científico más que un músico (componía en base a una mezcla de matemáticas, teorías cabalísticas y astrología, y se autodenominaba “sabio de los sonidos”), llegó a la Tierra con una misión clara y concreta: salvar a la humanidad a través de la música de jazz. Sus comienzos fueron relativamente convencionales, influído por la música tradicional de Nueva Orleans, pero poco a poco, como un Clark Kent del Mississipi va dejando fluir su inspirado talento extraterrestre (como dijimos, siempre declaró haber nacido en Saturno, y ser hijo de un dios egipcio). Como los anillos de su planeta natal, su música va evolucionando en círculos concéntricos hasta alcanzar su original sonido cósmico de estructuras disonantes e inusuales. La música de las esferas.
Para ello creó, en los años cincuenta, su “arkesta”, mezcla de orquesta y arca, que llegó a reunir a más de cien músicos en escena, con la que recorrió el mundo, dando conciertos que mezclaban música, teatro, mitología egipcia y letras que hablaban de viajes espaciales, otras dimensiones o ecuaciones solares. Creador también de su particular vestuario, que podríamos calificar de afroespacial, o quizás etnocósmico. Trajes de faraón marciano o de dios egipcio extraplanetario, más cercanos al Keops Hotel Casino de Las Vegas que a las pirámides del valle del Nilo.

En 1974 se estrenó una película, The Space is the Place, dirigida por John Conley, protagonizada por Sun Ra y basada en su sistema músico-cosmológico. Formalmente, es una película de ciencia ficción, pero atendiendo a su argumento, podemos considerarla prácticamente una cinta autobiográfica. Veamos:
Luego de atravesar el espacio en una nave amarilla propulsada por música de jazz, Sun Ra se aproxima a la Tierra. Busca un nuevo planeta en donde la raza negra pueda prosperar, y con esa misión aterriza en California. Allí se encuentra con un supervillano, Overseer, interpretado por Ray Johnson, que explota a la población negra, en alianza con la NASA y el FBI.
Luego de cruentas batallas por la liberación de sus hermanos raciales, Sun Ra consigue escapar con su nave justo antes de la destrucción del planeta.
Esta auténtica joya cinéfila, que cuenta por si fuera poco con una banda sonora de otro planeta a cargo de la mismísima Intergalactic Solar Arkestra de Sun Ra, inexplicablemente no se ha vuelto a proyectar en salas y es hoy prácticamente inencontrable.

Su big-big band, con el tiempo, va cambiando de integrantes y de nombre (Cosmic Arkestra, Sun Ra Myth Science Arkestra, Astroinfinite Arkestra...), siempre avanzando en el camino de las sonoridades supersónicas del futuro, aunque intercalándolas con otras grabaciones más convencionales, como un disco con los hits de las películas Disney o una banda sonora para la serie Batman. En total entre 150 y 200 discos.

Sun Ra regresó definitivamente a su planeta en 1993, y hoy puede parecer a muchos un simple músico rarito, pero su influencia es abrumadora: John Coltrane o Miles Davies lo señalan como un antecedente, fue de los primeros músicos en experimentar con la electrónica (además del piano, utilizaba la celesta, el minimoog, el clavioline, el sintetizador polifónico...), y fue uno de los padres del free-jazz.

Y sobre todo, fue sin lugar a dudas el músico más cool de todo Saturno y sus alrededores.

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