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¡¡Y mis colegas decían que estaba loco!!… ¡¡Loco!!

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Un actor que comienza haciendo Shakespeare y acaba de profesor chiflado en una producción mexicana junto al luchador Mil Máscaras puede tomarse a simple vista como un declive profesional, pero para este modesto blog la trayectoria de John Carradine, que es de quien estamos hablando, es la de un Dios de la interpretación. 

Y es que hay cientos, miles de actores de talento capaces de encarnar a Hamlet, pero muy pocos podrían salir airosos interpretando el papel de científico demente que acaba de dar vida a una teta gigante. John Carradine hizo eso (en el mejor y más memorable sketch de Todo lo que usted siempre quizo saber sobre el sexo, pero temía preguntar, de Woody Allen) y mucho más.

John Carradine (1906-1988) comenzó su carrera de actor en producciones teatrales shakespereanas, y a su llegada a Hollywood trabajó en varios westerns a las órdenes de John Ford, pero poco a poco se concentró en las películas de horror y ciencia ficción por las que acabaría pasando a la historia. 

Sin embargo, mientras otros maestros del terror —Lugosi, Karloff— alcanzaron el pleno reconocimiento, Carradine cayó un tanto en el olvido. De todos los que encarnó a lo largo de su prolífica carrera, su gran personaje fue, sin duda, el de científico demente (¡demente a los ojos de la sociedad, John, no para nosotros, desde luego!).

Es característica su figura delgada y su porte aristocrático, siempre enfundado en una bata blanca de científico, delante de un montón de probetas, retortas, cables e interruptores, en un laboratorio repleto de lucesillas parpadeantes e incierta tecnología.

Esta figura, la del Mad Doctor, es la del hombre de genio que se salta las normas para desafiar a la naturaleza, para trascenderla. Y lo hará sin detenerse ante nada, porque como dijo Cantoná: “el fin justifica los medios”. Es un antihéroe de la estirpe de Adán, aquél que mordió la fruta prohibida del árbol del conocimiento y se ganó la expulsión. Por contra, el héroe que se le opone es siempre un personaje timorato y reaccionario, un pusilánime que acabará destruyendo la obra del genio en nombre del sentido común. La humanidad, según los principios de este aguafiestas, no debe traspasar nunca ciertas fronteras.

Pero vayamos a la obra del gran Carradine, o, al menos, a la parte de ella que nos interesa especialmente. Nuestro hombre ya destaca en La salvaje cautiva (Captive wild woman), una película de los años cuarenta, como un científico que, por medio de un “tratamiento glandular”, transforma a un tremendo gorila en una hermosa muchacha que, eso si, no dice ni una palabra en toda la película (el papel de la sensual chica-gorila lo interpreta la espléndida modelo Acquanetta, que a pesar de haber nacido en Wyoming los estudios la presentaban como “el volcán venezolano” para acentuar su exotismo). Después de esto, la carrera de Carradine solo puede ir a mejor.

Otro “experimento glandular” lo encontramos en De otro mundo (The Unearthly), película en la que Carradine interpreta a un psiquiatra demente, valga la redundancia, que, junto a su ayudante Lobo (el luchador Tor Johnson) realiza intervenciones quirúrgicas para hacer más longevos a sus pacientes depresivos, pero acaba transformándolos en zombis (efectos secundarios, se le llama a eso en medicina). La película está basada en un guión de Ed Wood, no hace falta decir más.

En Billy the Kid versus Drácula nuestro hombre vuelve al territorio del western, pero esta vez para interpretar nada más ni nada menos que al mítico conde transilvano, que viaja al lejano oeste para sorber la sangre de una bella joven y apropiarse de su rancho, todo con la ayuda de una tribu de comanches. Pero sucede que el prometido de la bella es el célebre bandido Billy el Niño, que se ha reformado y a sentado la cabeza, y que será el encargado de enfrentar al vampiro y salvar a la dama.

Parece difícil superar esta cota, pero el gran Carradine lo consigue en Los Astro-zombis, en donde vuelve a calzarse la bata blanca para encarnar a un científico que, asistido por su ayudante jorobado, se dedica a crear una raza de superhumanos alimentados por energía solar, a partir de cadáveres de criminales. Tura Satana, la bailarina exótica y experta en artes marciales interpreta el papel de la agente de una red de espías interesada por los experimentos del doctor. 

En Monstruos hambrientos (Horror of the blood monsters), una cinta de ciencia ficción y terror con vampiros espaciales, cavernícolas, hombres-cangrejo y dinosaurios, hecha en su mayor parte con trozos y restos de rodaje de otras producciones anteriores, se nota que el maestro interpreta sus escenas sin probablemente tener ni idea de sobre qué va la película. Muchos años después, nosotros mismos seguimos sin saberlo. Pero Carradine, ajeno a todo, suelta sus frases con su habitual convicción (y una cierta perplejidad) y nos regala otro de sus científicos locos y geniales, esta vez dirigiendo una expedición al planeta de los cavernícolas-vampiros.

El mismo procedimiento de cortar y pegar metraje de películas anteriores (un involuntario homenaje a Frankenstein) se utiliza en El hombre con el cerebro sintético (Blood of ghastly horror), con Carradine haciendo del consabido doctor que, esta vez, implanta un dispositivo electrónico en el cráneo de un veterano de vietnam convirtiéndolo en un psicópata asesino. La policía consigue acabar con él, pero el padre del psicópata, que casualmente es un antropólogo especializado en vudú, lo resucita y lo convierte en un zombi vengativo.

Y podríamos seguir, pues la producción del maestro (unas doscientos cincuenta películas) parece no tener fin. Agotado el filón de Hollywood, participó también en producciones mexicanas (Las vampiras) o filipinas (Beast of the Yellow Night).

En muchas de ellas supo también autoparodiarse, como Raphael. (desde luego en la ya mencionada cinta de Woody Allen).

¡¡Y por si todo esto fuera poco, además John Carradine fue el papá de Kung Fu!! Sencillamente. insuperable. ¡Larga vida al doctor demente!



Listado de películas recomendadas: 

Captive Wild Woman (1943)

The Unearthly (1957)

The Wizard of Mars (1965)

Billy the Kid versus Dracula (1966)

Las vampiras (1968)

The Astro-Zombies (1969)

Horror of the blood monsters (Vampire Men of the Lost Planet) (1970)

Blood of ghastly horror (The Man with a Synthetic Brain) (1972)

Everything you always wanted to know about Sex, but were afraid to ask (1972)

Evils of the night (1985)

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